Fotografía gastronómica, 10 consejos esenciales

Cuando hablamos de GastroMarketing, la fotografía gastronómica es un elemento fundamental en todo restaurante, pero que en infinidad de casos, en Internet hay millones de ejemplos, no se le da importancia que tiene.

Por un lado tenemos las fotografías que cocineros, personal de sala, gerentes, dueños de restaurantes hacen de los platos de sus restaurantes. En este caso deben ser impecables, y reflejar con máxima fiabilidad los valores de su local a través del plato que representan. Cualquier fallo en la fotografía, puede causar una mala impresión del restaurante, por lo que no nos lo podemos permitir si trabajamos en él.

Enfrente de los profesionales del negocio, tenemos a clientes, bloggers, “foodies” y demás “obsesos” de la gastronomía que no, para desesperación de muchos, sobre todo sus acompañantes, paran de fotografiar todo lo que se come.

Ambos bandos deberían atender a ciertas reglas básicas, aunque como toda norma… también están hechas para romperlas:

La luz

Lo es “todo” en la fotografía, y a falta de una iluminación profesional, la luz natural, que no sea directamente la del sol, es la más apropiada. Por supuesto, el flash, como norma general, está prohibido, aunque algunas veces sea interesante activarlo como luz de relleno.

Un truco: prueba a “sobre exponer” las fotografías, sobre todo cuando el plato sea blanco, ya que el fotómetro de la cámara suele medir la luz total, cuando lo que nos interesa es la luz de lo que hay sobre el plato.

Sencillez

Hay que tener en cuenta que la fotografía gastronómica es como un retrato. Debemos centrarnos en lo principal, es decir la comida. El resto de elementos de la fotografía deben ser actores secundarios que nos ayuden a entender el plato. Estos pequeños detalles, sin aparente importancia, son los que muchas veces marcan la diferencia.

Limpieza

Es algo que se presupone, como el valor en los soldados, pero debemos tener un exquisito cuidado con manchas en los bordes del plato, sobre todo con salsas, cremas y sopas, cubiertos sucios o manteles con migas de pan.

 Platos sin empezar

Normalmente, un plato a medio comer no suele ser atractivo para el que lo ve en una fotografía, ya que lo interpreta como si fueran restos de comida.

Este punto, sobre todo cuando el foodie de turno no nos deja empezar un plato hasta que lo fotografía, es el que genera más controversia entre grupos de personas que van a un restaurante… y que terminan comiendo la comida fría.

Probar todo tipo de ángulos y enfoques

Para hacer una buena fotografía, lo más importante no es la calidad de la cámara, sino el ojo del que la utiliza. Y ahora que el formato digital nos permite hacer infinidad de fotografías, no hay excusa para no probar todo tipo de encuadres. Cada plato, como Julio Iglesias con su perfil  derecho  ¿o era el izquierdo?, tiene un lado bueno…. Búscalo.

Truco: Juega con profundidad de campo, es decir, que un plano de la fotografía esté perfectamente enfocado, que debe coincidir con lo que queramos destacar, y el resto sale desenfocado e intuimos su presencia, aunque no lo veamos claramente.

Prueba a acercarte al plato

Este punto concuerda con el anterior, pero tiene entidad suficiente para darle la importancia que merece, ya que como decía el mítico fotógrafo Robert Capa, “si tus fotografías no son lo suficientemente buenas es porque no estás lo suficientemente cerca”… y en el caso de la fotografía gastronómica se consiguen muchas veces sorprendentes resultados.

Plasmar la realidad

Debemos intentar que fotografía y realidad no difieran demasiado y, evitar así, decepciones como la del que busca que le sirvan en el restaurante de comida rápida la misma hamburguesa del anuncio. También debemos cuidar los elementos que acompañan la foto, para que reflejen exactamente la esencia de la receta, y recreen la atmósfera apropiada. El truco está en “transmitir”.

“Maquilla” el plato

Sin olvidar el punto anterior, hay pequeños trucos que dan un aspecto más apetecible a los platos. Un poco de aceite para que brillen más, rociar con un atomizador de agua aportará frescor, añadir un poco de humo a un guiso de da autenticidad o agregar gelatina a una salsa, hace que parezca más apetecible.

Rapidez

La rapidez en este tipo de fotografía es un valor en alza, no solo para no exasperar a nuestros compañeros de mesa, sino para que el plato no pierda consistencia.

Mirada critica

Acostúmbrate a ver fotografías de comida con verdadero espíritu crítico, analizando lo que le falta o sobra, si se ha utilizado el enfoque adecuado… o si, realmente, nos encontramos ante la fotografía perfecta.

Ejemplos de Sacha Hormaechea en la última edición de Gastromarketing

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